SOLO ANTE EL PELIGRO

SOLO ANTE EL PELIGRO: ¡DE ERASMUS!

Ya es hora, ya te toca. No has suspendido ninguna, tienes el nivel de inglés necesario y dispones de los recursos necesarios. Quieres estar una temporada sin tus padres, respirar otro aire y ver mundo. Lo has decidido, te vas de ERASMUS.

El destino que escogí fue Ber

lín (Alemania), siendo estudiante en prácticas para FORMBlitz.

Voy a empezar diciendo lo más duro. Mi experiencia Erasmus me dejó un mal sabor de boca, todo gracias al “patógeno de la década”. Mis tres meses se resumieron en: trabajo desde casa, calles desérticas y (casi) todo cerrado.

Cómo añadido, mi compañero de piso se encer

raba en su habitación, hablaba lo “necesario” conmigo y no era nada limpio (pero bueno, pasa cuando compartes piso).

Habiendo soltado mis lagrimas ya, puedo decir que Berlín es una ciudad pintoresca y, normalmente, muy viva. Hay una gran diversidad cultural, está bien mezclada con la naturaleza (muchos parques y vegetación), el transporte público es inmejorable, 

 

(así como el uso de bicicletas) y el inglés está ahí, aunque sea la capital alemana. Adoro también el clima, en invierno y primavera hace “BUEN” frío y viento, ese que te espabila. Entrando el verano, la temperatura no suele subir de los 25ºC.

En la empresa, los compañeros fueron muy acogedores y me intentaban ayudar en lo que podían. Estuve dos semanas presencial, hasta que se me cambió por seguridad al “Home Office”.

De ahí en adelante, se intentó mantener la cercanía en las “Morning Calls” usando Hangouts.

 

Aun así, el trabajo remoto es pésimo (en todos los sentidos) respecto al estar presencial en la empresa: nada de motivación, ritmo de aprendizaje lentísimo y muchas menos tareas.

Como punto bueno, estoy bastante orgulloso por haber podido mejorar individualmente durante esta situación tan complicada.